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Siete Treceadas

Carrera de Ulises

Si al cumplir jornada heroica

sobre la distancia estoica

esta vocación  eólica

es ansia que voltio vuela,

las sirenas poco pueden

cuando las musas acceden

al éter del que proceden,

roldo y eje en la secuela.

Trece kilómetros, trece,

el poeta el paso crece.

La odisea que se establece

crece también de esa escuela.

Atlántico. Homérico. 

Roberto López Moreno

A veces un sur

Delató la dictadura

De un gorila caradura

Opresor de la cordura.

En el sur sangrante un polo

con palomas alirotas

hay metrallas, también botas

y cenizas como notas.

Por doquier hubo tal dolo

Se habla de una palabrilla

Que nos ladra que nos chilla

Arma cruel de orilla a orilla

“El fascismo es uno solo”.

Escucha, retumba un tango.

Hortensia Carrasco

Recuerdo de un mural de Delgadillo

Eras aquel anónimo de trazos,

tus símbolos ignotos cual zarpazos

entre paros, las goyas y porrazos.

Llamas negras fragor de tu conciencia,

las ilustradas armas en fulgores,

los libros, las cabezas, los colores,

halo rojo espiral de los tambores.

Canto precolombino en resistencia

ecos de Orozco, guiños de cubismo,

puño firme, José tu muralismo

para los pueblos hijos del abismo,

los dignos herederos de insurgencia.

 

Ante aquella pared perdí unos labios.

Takeshi Edmundo López

Vinum Ignii

Contempla el cráneo al pulso de Proteo;

el siglo de otro siglo es la butaca

en el representar de un mascarón

igual que la serpiente, cambia líneas

para el paso del drama y la comedia;

asiento de Saturno en las mil lunas,

alfabeto trazado en Odiseo

al encuentro del perro cuando Itaca

es mástil de la barca, cual portón

del verbo al ser fantasma, copas ígneas

que bebe la bacante, carne en media

noche para la arena de las dunas.

¿Es acaso la sombra, ojo del sol?

Roberto Lizárraga

Hoja en blanco no me sirves

Tú, ausencia de colores,

disecas oxidadas flores,

rezas paganos temores,

escapas, bestia zopenca.

Cabalgas catatonía,

garra inmóvil; es tan fría,

graznido desplomaría;

Alah! Danza tú, flamenca.

Invisible el horizonte,

plumas aun de mastodonte,

letras de aire procarionte;

clack de péndola mostrenca.

Qué insólita agua corría!

Lissette Rincón

Sol negro

                   ¡Abre, sol negro, tu brillante noche!

                    Formas oscuras llenan tu comienzo.

                    Aurora Reyes

               Ya no guardo las cosas

que vinieron conmigo,

               hoy las dejé por todas

las noches donde miro

               la pared de las horas.

 

Sin ellas ya no es mío

               el pulso en las derrotas

ni el ulterior cerillo

               con ásperas maniobras.

 

¿Quién soy sino lo oído?

                ¡Hay más de mí en las olas

negras que abro y deslizo!

 

                 Aquí hay rastro de soles.

Ingrid Valencia

Costura a cuatro tomas

“Libre de escrúpulos afectivos paralizantes”

                A la obra de José Horna por Bretón

La canica rodó por la madera

transparente viajera por canales

que resguarda los mares cardinales 

un bendito regalo, polvadera

que se tensa con brazos, cabellera

de guitarra que suena y  vuelve infante

transformando un insecto en cedro errante

que se mira arribajo calavera

con oscuras raíces que se juegan

en la huida cromística del teatro

donde nacen las diosas que se riegan

con la gubia que marca y niega trato. 

El flamenco recorre las espaldas.

Teesha Zamacona